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Comunicación Digital sí, pero sin perder la personalidad de la marca

El impulso que durante los últimos años está teniendo el desarrollo de las Redes Sociales ha propiciado un cambio vertiginoso en todos los ámbitos de nuestra vida, favoreciendo las relaciones y la interacción entre individuos y eliminando así las barreras de espacio y tiempo.

En el mundo económico y empresarial actual, estas nuevas formas de comunicarse son piezas fundamentales. Su implantación en la empresa permite no solo la modernización y agilización de los procesos de respuesta en momentos de urgencia, sino que propicia que puedas acercarte a la opinión de los usuarios y/o clientes y así incrementar en gran medida los niveles de productividad y, en definitiva, aumentar la competitividad de la marca en un futuro, en un mercado cada vez más globalizado y, como sabemos, mucho más competitivo.

Está claro que las organizaciones han de adaptarse a los cambios que tienen lugar en su entorno, interno y externo, y hacerlo lo más rápidamente posible para rebajar los imprevistos.

Entre las utilidades que Internet ha añadido a la comunicación empresarial son innegables la interactividad, la personalización y la globalización como pilares fundamentales. La red, con cientos de millones de internautas esparcidos por todo el mundo y decenas de miles de millones de páginas, es un nuevo dominio empresarial para todas aquellas entidades que estén preparadas para afrontar los retos que se presentan en los tiempos actuales. Y es que si no tienes web, no existes.

Ahora bien, una cosa es adaptarse a las nuevas metodologías de comunicación y otra muy distinta dejar de lado la idiosincrasia propia de la entidad para encomendarse al “Dios Digital”, sin tener en cuenta la propia personalidad de la compañía y perder de vista su misión y visión empresarial primaria.

No son pocas las entidades que se lanzan al ruedo digital sin pararse a pensar qué quieren comunicar y por qué, y protagonizan algunos deslices es sus Redes Sociales que no hacen sino perjudicarlos: como la deshumanización de los contenidos, con el consecuente distanciamiento con el usuario y posible cliente; o la saturación en sus mensajes, con lo que no logran transmitir las ideas y los objetivos de la propia entidad con claridad.

La presencia en plataformas digitales se traduce en un examen constante para la marca, y la inmediatez que supone la comunicación digital no debe estar reñida con la reflexión y capacidad de resolución de problemas. El buen uso de estas herramientas (concisión y coherencia; mensajes bidireccionales más personalizados y diferenciales, anticipación, entre otras claves) es la llave del éxito para lograr el acercamiento del usuario y posible cliente, su compromiso y, en último término, su fidelización. Por eso, es cada vez más importante conocer el universo en que nos movemos con nuestras Redes Sociales, para no “meter la pata”, supuesto que en el caso de una empresa puede dar como resultado un traspié que no tenga cura.

Ni tradicional, ni digital: Comunicación Global

El mundo de la Comunicación vive un momento en el que cohabitan todo tipo de generaciones, desde las aferradas al papel hasta las que no ven más allá de la tecla. Entre estos dos extremos nos encontramos quienes, como Aristóteles, consideramos que en el término medio se encuentra la virtud y encontramos las soluciones en el diálogo. Un diálogo que debe realizarse a través de todos aquellos canales en los que esté nuestro público. Esto puede ser obvio, pero a la hora de hacer una estrategia de prensa, aún hay quien no tiene en cuenta a los blogueros, como si fuesen una especie aparte, incluso hay quien piensa que “eso es cosa de quienes llevan Facebook y Twitter”.

¿Por qué no puede ser un trabajo conjunto de todos los miembros implicados en hacer llegar el mensaje del cliente? ¿Acaso el usuario que se encuentra en internet no sale a la calle y se toma un café mientras lee un periódico? ¿O no habla con gente que sí lo hace? Incluso hay quien lo hace todo, se informa tanto por Internet como por la prensa y la televisión, curioso ¿verdad?

Imaginemos una cena de amigos, entre los cuales se encuentran personas que se informan únicamente a través de Internet y quienes lo hacen solo por los llamados “medios tradicionales”. Habrá un momento en el que uno de ellos dirá: “¿Habéis visto la campaña de (marca en cuestión) que circula por la Red?” entonces seguirá otro comensal: “No, la verdad es que no me entero de nada, no me meto en Internet. Estoy totalmente perdido y eso que es una de mis marcas favoritas”. También existe el caso contrario, en el que el internauta termina diciendo: “No, hace años que no veo la tele ni leo el periódico”.

¡Podemos derribar el muro! ¿Cómo? Únicamente tenemos que asumir que los tiempos han cambiado y los medios también, simplemente hay que recordar cómo anunció don Juan Carlos su abdicación, ¡vía Twitter! Un hecho que marcó el punto de inflexión en la manera de comunicar.

Ahora muchos medios de comunicación son únicamente personas, eso sí, con cientos, miles o millones de seguidores en redes sociales que pueden ser clientes potenciales de tu marca. ¿Por qué dejarlos escapar? ¿Por qué no tratarlos como al resto de medios? Es decir, como vehículo necesario para llegar al consumidor. Su incorporación a las estrategias de prensa harán que el mensaje que quieras comunicar llegue a todos los rincones y que la comunicación de tu marca sea realmente global.

Para finalizar, permíteme que cite a Stephen Covey, autor del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas: “La tecnología reinventará los negocios, pero las relaciones humanas seguirán siendo la clave del éxito”. ¿No crees?